jueves, 13 de septiembre de 2018

Primer trabajo del tercer trimestre

Dejo aquí la consigna.

El monstruo humano


Les dejo a continuación una especie de resumen que hice de las ideas de Foucault sobre la noción de monstruo humano. Las tomo de: Michel Foucault (2011): Los anormales, Buenos Aires, FCE.
Michel Foucault dedica su curso en el Collège de France de 1974-1975 al estudio de los anormales. Distingue allí, entre otras, la figura del monstruo humano. La noción de monstruo, dice, es biológica y jurídica. El monstruo es una excepción a la ley biológica que vuelve inaplicable la ley jurídica, la deja sin voz.  Es también un modelo en aumento, que contiene amplificados todos los posibles pequeños desvíos de la naturaleza. Constituye así un principio de inteligibilidad: permite comprender las mil formas habituales de la anomalía. A diferencia del monstruo, que es raro, de escasa ocurrencia, el anormal es frecuente, un monstruo pálido, un monstruo cotidiano. (2011: 61-63)
Durante la Edad Media y hasta el siglo XVIII, nos hace saber Foucault, el monstruo era esencialmente mezcla, mixtura de reinos, de vida y muerte, de sexos, de individuos, de formas: un híbrido que cancelaba la lógica binaria y ponía en entredicho la ley (civil, religiosa o divina),  le impedía funcionar. ¿Debe bautizarse a un individuo mezcla de animal y humano (es decir, presuntamente concebido en una relación sexual entre hombre y animal)? Y al que combina dos sexos, ¿cómo debe tratárselo?, ¿podrá tener acaso los derechos del varón? ¿Cómo se condena por su crimen a un hermano siamés? (2011: 68-71)
Lo que conmueve de éste y otros relatos de Foucault es que muestran con crudeza las respuestas de la ley frente a todo lo que la interpela, frente a lo que no puede comprender, lo ilegible, lo indescifrable. A lo monstruoso responde con frecuencia violentamente, negándolo, suprimiéndolo. En este sentido, resultan particularmente perturbadores los casos de intersexualidad referidos por Foucault. El caso de Antide Collas, por ejemplo, que tras haber sido sometido a un examen médico que estableció su intersexualidad, fue obligado a confesar bajo tortura que había mantenido relaciones con Satán y fue quemado vivo en Dôle en 1599. O el de Marin Lemarcis, conocido como el hermafrodita de Rouen, que en 1601 fue condenado a la horca, la hoguera y el lanzamiento de sus cenizas al viento.  (2011: 73-75) Se intentó desaparecer su persona, su ambigüedad, sus restos. Pudo apelar y fue absuelto, pero como mujer: la virilidad no tolera desvíos.
Desde luego, no ha habido naturalezas horrendas por fuera de la humanidad, no ha habido monstruos sino una lógica y una ley que han intentado expulsar de la humanidad todo lo que desde siempre ha pertenecido a ella. Lo que en verdad ha ocurrido es que se han querido eliminar todas las múltiples y diversas formas humanas que más o menos simbólicamente amenazaban la legalidad política, religiosa o moral vigente. Así se explica que cada época haya temido un tipo particular de monstruo. Los hermanos siameses en el Renacimiento, que figuraban las consecuencias nefastas de la división del reino o la cristiandad, el hombre bestial en la Edad Media o los individuos intersexuales en la Modernidad, sospechados de haber mantenido relaciones aberrantes o haber sido engendrados a partir de ellas: todos constituían una afrenta al orden establecido.
Hacia fines del siglo XVIII y principios del XIX, continúa Foucault, la monstruosidad se desplaza a la conducta. Nos encontramos entonces con la figura del monstruo moral.  Si antes se sospechaba la criminalidad (una transgresión de las prohibiciones morales o jurídicas) detrás de la monstruosidad (una naturaleza aberrante), ahora se sospecha la monstruosidad detrás de la criminalidad. No sorprende, en la época de la Revolución Francesa, que el primer monstruo moral sea el criminal político. El criminal político es el que rompe el contrato social y hace prevalecer su interés por sobre el bien común. Regresa así al estado de naturaleza, se pone por afuera de la ley, se hace monstruo. Son monstruos políticos el déspota y el pueblo insurgente. (2011: 83 ss.)
Con su categoría de monstruo, Foucault muestra el modo en que opera el poder sobre la vida, trazando límites entre lo humano y lo monstruoso, lo normal y lo criminal. Y denuncia la violencia a la que queda expuesta la vida más allá de esos límites.

jueves, 16 de agosto de 2018

Breve y amena biografía intelectual de Foucault

Les dejo acá un artículo de La Nación sobre la vida de Foucault, escrito por Gustavo Santiago, un filósofo argentino contemporáneo.

domingo, 12 de agosto de 2018

Centro Experimental de Permacultura, Desarrollo Sustentable y Educación en Ciudad Universitaria

Velatropa es un Centro Experimental de Permacultura, Desarrollo Sustentable y Educación en Ciudad Universitaria. Es un lugar maravilloso cerca del río, recuperado por estudiantes de la FADU con la colaboración de la comunidad y en el que todes podemos participar. Una vueltita por Velatropa y el VICCU, el vivero de Ciudad Universitaria, oxigena y ayuda a pensar nuevas formas de vida.

viernes, 6 de julio de 2018